DOLCEY, EL ESPECIALISTA DE LA MÚSICA PICANTE

Dolcey Gutiérrez, nacido en Nervití (Bolívar), a la orilla del río Magdalena, decidió en su segunda etapa musical bautizar su agrupación como “Dolcey Gutiérrez y sus especialistas”.

Desde 1974 los barranquilleros se acostumbraron a escuchar la prodigiosa voz radial de Jairo Paba Salcedo quien tenía un perfil de salsero, merenguero, rebolero y bordillero. Hacía gala de su repentismo creando versos al aire, en vivo y en directo, jugando para ello con los nombres de los oyentes que llamaban, los barrios en que estos vivían, el disco que solicitaban.

Jairo Paba era un seguidor de Dolcey Gutiérrez y, estando en Radio Universal cuando iba a sonar una de sus canciones, la anunciaba con toda su algarabía:

  • Y ahora escucharemos La picada comelona de Dolcey Gutiérrez, el especialista de la música picante y caliente.

La frase causó tanto revuelo que, desde entonces, en las presentaciones el animador comenzó a anunciarlo como “Dolcey Gutiérrez, el especialista de la música picante y caliente”. A partir de ahí nació oficialmente el nuevo nombre del conjunto, y en el membrete de la papelería para los contratos comenzó a leerse: “Dolcey Gutiérrez y sus Especialistas”.

Poco a poco, en esta segunda etapa, su identidad musical fue perfilándose alrededor del doble sentido y la picardía popular, comenzando con La picada comelona.

Estando en una presentación en Maicao (La Guajira), alternando con Diomedes Díaz, quien durante un descanso compartía mesa con varios capos de la época rodeados de botellas de whisky, Dolcey observaba desde la tarima cómo comentaban su interpretación entre risas y entusiasmo.

De pronto Diomedes se levantó abruptamente y salió corriendo como un loco hacia el escenario. Cuando subió, casi se cae, y el mismo Dolcey tuvo que sostenerlo para evitar que terminara en el piso. Luego lo besó en el cachete, y dijo por el micrófono:

  • ¡Hombrecito que le luce la plebedá, vea!

El éxito de canciones como Ron pa´todo el mundo, A cómo la chupa, Las gotas de Quenal, entre otras, generó controversia en la comunidad. Muchos deliberaban si aquello era vulgaridad o una nueva expresión musical cargada de doble sentido.

Con la picardía de sus canciones, poco a poco, Dolcey se fue convirtiendo en el rey del Carnaval, el rey de la sabrosura.

La segunda etapa musical inició cuando en una presentación un asistente lo aborda y le propuso que lo visitara en sus oficinas. Era el señor Félix Butrón Arbeláez, quien tenía un sello disquero con el nombre de Felito Records.

Aquí despegó una carrera de nuevos éxitos después de Cantinero sirva trago (grabado en 1963 en Sonolux), Curruchando, Parranda en tecnicolor. El primer éxito grabado en Felito Records fue La picada comelona. En corto tiempo se convirtió no solo en el mejor artista de la casa disquera si no en su director artístico. Bueno, fue el artista más importante hasta que llegó Calixto Ochoa y grabó el Africano y comenzó a compartir el trono.

El comentario callejero comenzó a señalar como vulgares a Dolcey Gutiérrez y a Pedro Ramayá Beltrán (por su canción Mico ojón pelú). Esta crítica trascendió al diario El Heraldo motivando editoriales y en la sección Los lectores escriben, recibieron cartas a favor y en contra de las canciones de esos artistas.

Se destacó una carta bien temeraria de un lector que ocasionó controversia diaria en esa sección del periódico. Dolcey se suscribió al periódico para estar al día con los comentarios en pro y contra, hasta el punto de que contrató al promotor de Felito Records, quien era de su confianza, para que investigara al lector que lo criticó con calificativos fuertes. El promotor descubrió que vivía en un conjunto residencial en la carrera 41 con calle Murillo, se hizo amigo del conserje y averiguó que el tipo era un profesional, pero era borrachón y maltrataba a su esposa. Entonces se le informó al doctor Machuca, abogado de Felito Records, y en la misma sección de los lectores escriben del periódico El Heraldo envió una carta en donde atacó y puso al descubierto el mal comportamiento del profesional terminando así su intervención en dicha sección.

Para resarcirse cuando la discusión se calmó, Dolcey Gutiérrez compuso la canción el Doble sentido para defender que su género musical no era vulgar, sino que las palabras no son mal dichas sino mal interpretadas

Un tiempo después, el viejo Félix Butrón se enferma y muere. Se acabó Felito Records y las matrices, el material, todo eso se recopiló y de ese catálogo se vendió una parte a Discos Fuentes, otra la compró FM, y otra parte fue a una empresa disquera de Venezuela. Hoy en día, las regalías de Dolcey Gutiérrez las recibe de esas casas disqueras.

En la Universidad del Norte se realizó un conversatorio homenaje para Dolcey Gutiérrez en donde declaró:

  • Me siento orgulloso feliz y privilegiado porque mientras más avanzada mi edad voy teniendo reconocimientos de las viejas y nuevas generaciones qué me han ido otorgando elogios, homenajes y títulos, por lo que te doy gracias, Dios mío, porque todo lo que obtengo y soy eres tú santo padre quién me lo das…. También doy Gracias a mi familia y amigos que se alegran y se sienten orgullosos de ser familia y amigos de este humilde loco y músico soñador.

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