Nunca había vivido una cuarentena como la que inició en marzo del año 2020.
Cuando escuché esa palabra, recordé la clase de religión de mi colegio cuando Moisés y los israelitas viajaron por el desierto hasta llegar al monte de olivo o del Sinaí y subió a la montaña para hablar con Jehová en donde con su dedo escribió su ley y sus 10 mandamientos en tablas de piedra. Fueron cuarenta días durante los cuales Jehová le enseñó muchas cosas a Moisés.
También había conocido la cuarentena postparto. La viví indirectamente después del nacimiento de cada uno de mis 3 hijos, pues produjeron cambios físicos, emocionales y afectivos en el organismo de Mabel Surella. Consideraba que esta cuarentena era estricta porque necesitaba 40 días sagrados para recuperarse a como era antes del embarazo, ah eso sí, tomando caldo de pichón de paloma, reposo absoluto, nada de ejercicio físico intenso, nada de salidas, y del sexo… ni hablar. Había que respetar el tiempo del cuerpo. Era una verdadera cuarentena con nombre propio y tradición antigua.
Pero la cuarentena del 2020 fue distinta. Universal. Impuesta. Incierta.
El 11 de marzo del 2020, debido a los alarmantes niveles de propagación y gravedad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaraba el brote de COVID-19 como una pandemia global. Esas palabras de pandemia global por el COVID-19 quedaron flotando en el aire, pero aún no sabíamos lo que significaba en carne propia.
Las últimas reuniones sin miedo
En la noche del viernes 13 de marzo del año 2020 nos reunimos en Barranquilla, en el apartamento de Jairo Reyes y Rosemary Vega. Fue una buena asistencia del capítulo Barranquilla del Gun Club de Sincelejo:
- Jairo Reyes y Rosemary Vega
- Jorge Gamarra y Belinda Navarro
- Jaime Salgado y Mabel Calderón
- Lina y Carlos Fuentes
- Ángel Gamarra
- Jorge Gamarra y Belinda Navarro
- Carmencita Tous
- William Martínez, Faidí Ruiz, Daniel Felipe y Juan Camilo
- Roberto Uribe y Mary González
- Fernando Villadiego
- Claudia Villadiego y Juan José Cotes
- Victor Vergara y Clara Corrales.
Fue una reunión agradable con un derroche de alegría, risas, comida y al llegar la medianoche, el festejo del cumpleaños de Lina Fuentes. Toda esta cofradía, sin la menor sospecha de lo que se avecinaba ni se le había puesto la debida atención al pronunciamiento de la OMS.


Al día siguiente, sábado 14 de marzo, se graduó Daniela Slebi Malkun como administradora de empresas de la Universidad del Norte de Barranquilla, quien para ese entonces era la novia de mi hijo José Carlos. Ya ese día, alegremente nos burlábamos de la bioseguridad y había guantes y lavamanos a disposición de los asistentes. Nos burlábamos un poco de la exageración. El virus todavía parecía lejano, sin saber que por mucho tiempo sería la última reunión sin miedo.

Inicia el confinamiento
Ese mismo día 14 de marzo 2020 el alcalde de Barranquilla (Atlántico – Colombia), Jaime Pumarejo, decretó un confinamiento preventivo de una semana por la posible llegada del COVID-19 a la ciudad. Mi amigo William Martínez que asistió a la reunión del viernes 13 en el apartamento de Jairo Reyes y Rosemary Vega, había venido también a instalar a su hijo Daniel Felipe en su apartamento para que adelantara los estudios en la Universidad del Norte y por esta declaratoria del alcalde, decidió llevárselo a Sincelejo para pasar el confinamiento allá. El 16 de marzo del 2020 se reportó oficialmente el primer paciente contagiado por COVID-19 en Colombia, entró por Cartagena. Para el 25 de marzo del 2020 se declaró la cuarentena nacional por parte del presidente de la república, Iván Duque.
Y ahí comenzó otra historia.
Con ese miedo al contagio infundido por muchos mensajes de redes sociales y de la misma OMS, Mabel Surella puso el siguiente mensaje en Facebook:
“¿Abuela Como puedo vivir esta cuarentena?
Hija mía, la cuarentena es un período especial, misterioso y sagrado. En mis días, los niños recién nacidos sólo podían salir de la casa por primera vez, después de sus cuarenta días de vida, es un período de espera y preparación para una nueva vida, es el período que produce un gran cambio.
¿Y cómo te preparas para este cambio?
Con acciones simples, genuinas y afectuosas, cada mañana, peina tu cabello largo con dedicación y desata todos los nudos, incluso los más ocultos que siempre has descuidado. Es hora de poner todos los nudos en el peine. Luego dedícate a desenredar incluso tus queridas madejas. Con paciencia intentarás encontrar el final de la madeja, el punto exacto de la partida del hilo. Ya con estas acciones simples pero poderosas crearás orden fuera y dentro de ti. Deshaciendo nudos físicos, con las manos, comenzarás a tocar tus nudos internos.
Y después de deshacer los nudos ¿Qué puedo hacer abuela?
Mata a todas las partes de ti que ya no son fértiles, en muchos ritos funerarios de pueblos antiguos se cree que el difunto abandona el cuerpo totalmente solo en los cuarenta días después de su muerte, antes de este día tiene lugar la liberación del cuerpo. Poco a poco en estos cuarenta días hija mía córtate el pelo, quema las cartas que te escribieron y que ya no son parte de tu vida, elimina la ropa que no has usado durante mucho tiempo o la que ya no quieres usar, abre bien las ventanas de tu hogar, para dejar salir el aire viciado, cultiva nuevos pensamientos al abandonar los viejos, dedicados a crear nuevos hábitos, nuevas costumbres, nuevas tradiciones.
Abuela me temo que después de este aislamiento nada cambiará, el hombre olvida rápidamente.
Cómo reaccionarán los demás ante está cuarentena no es asunto tuyo, comprométete a cambiar y no olvidar, asegúrate de que esta tormenta te sacuda tanto que revolucione por completo tu vida y tu forma de actuar y pensar.
Desconozco el autor.”
El mensaje hablaba de la cuarentena como un período sagrado de transformación, como los cuarenta días del desierto de Moisés en el Sinaí. Esta reflexión terminó convirtiéndose en un marco espiritual para entender lo que estábamos viviendo: aislamiento como oportunidad de cambio.
El regreso a casa
Cuando el presidente Duque dicta la medida de aseguramiento preventivo obligatorio en casa para protegernos del COVID y declara esto como una cuarentena, Mabel Surella y yo estábamos en el apartamento de Natalia, mi hija menor, entonces regresamos a casa, con todas las medidas de sanidad y protocolos de bioseguridad dictaminadas por la OMS y así me sentí más protegido y sano cuando me despojé de la ropa como si viniera de una zona de guerra y me di un baño con doble enjabonada. Sentí que me limpiaba algo más que el cuerpo.
Fue una época de mucha confusión diaria. La OMS decía una cosa. El gobierno nacional otra. El gobierno local añadía nuevas recomendaciones y por otro las redes sociales amplificaban el miedo. Cada audio de WhatsApp era una sentencia.
En la noche, para mitigar el pánico y el temor al contagio pensé que una faena de corraleja serviría, estando en la intimidad de la habitación intenté acercarme afectuosamente a Mabel Surella y enseguida me dijo:
“A metro que estamos en cuarentena”.
Ahí entendí el verdadero significado del término.
El miedo al contagio era real. La pandemia nos había tomado por sorpresa. Lavábamos los alimentos como si el virus estuviera agazapado en cada superficie. Es que se comenzó a informar sobre la duración con vida del virus en el ambiente, en las superficies de los alimentos, pasamos, madera y plásticos.





Nos hicieron preparar preventivamente con una fórmula de medicamentos para tenerla lista para usarla al mínimo síntoma de contagio. Era un kit de medicamentos para combatir el COVID y que debíamos tener uno para cada persona de la casa:
- Antiinflamatorios: Ibuprofeno o Advil 400 ml (1 cada 8 h)
- Para dilatar: Dolex gripa (2 al día)
- Corticoide: dexametosona 5 mlg (10 d)
- Antibióticos: azitromicina mk 500 ml (6 días) o truxa (levofroxacina 750 ml 10 d)
- Cardio aspirina 81 mlg
- Ivermectina 125 gotas.

La historia nos había advertido
Desde la gran plaga de Marsella al coronavirus, han sido unos brotes devastadores que han atacado a la humanidad y estas últimas pandemias se han repetido cada 100 años.




Marsella estaba amenazada permanentemente de la peste por su relación comercial con el Medio Oriente, en donde la enfermedad era endémica. La gran plaga de Marsella de 1720, epidemia conocida también como peste francesa, repercutió a nivel europeo sobre todo en España, dada la proximidad geográfica.
Las pandemias de cólera se han iniciado en Asia, a partir del año 1820. El cólera es una infección diarreica aguda causada por la ingestión de alimentos o agua contaminados con el bacilo Vibrio cholerae que afecta a niños y adultos y puede ser mortal en cuestión de horas.
La Gripe Española de 1920 mató a más de 40 millones de personas en todo el mundo y, pese a su nombre, no se inició en España. Aunque no existe un consenso en cuanto a su origen se dice que se inició en los Estados Unidos.

Y ahora la pandemia del coronavirus inició con turbulencia el 2020 y enseguida la ciencia comenzó a trabajar a contrarreloj en la investigación del COVID-19. Las cifras de contagio por coronavirus fueron en ascenso y transformaron la vida cotidiana de todos los países. El acumulado de casos desde su origen ronda los 272 millones a nivel global.
El ciclón de norte
Además de todas las recomendaciones oficiales, recibíamos las no oficiales que hicieron que Mabel Surella rociara permanentemente con alcohol los pomos de las puertas hasta decolorarlos; y todo para evitar el contagio de personas que no salíamos.

En una ocasión veo que Mabel Surella cierra todas las puertas y ventanas que comunicaban la casa con el exterior, y puso trapos y periódicos en las hendijas de las puertas y ventanas. Era de noche y habían anunciado un ciclón proveniente del norte:
“Eso puede arrastrar el coronavirus hasta nosotros” – me dijo.
A la media noche, los vientos fuertes clamaban y se estrellaban violentamente contra las puertas y ventanas poniendo en peligro nuestra seguridad si los trapos y rellenos que colocó Mabel Surella no aguantaban la presión del fenómeno atmosférico, pero el susto grande fue cuando la claraboya que está encima de la escalera de acceso al segundo piso estuvo a punto de desprenderse como en otra ocasión había sucedido. Afortunadamente el revoloteo de esa bola de muchas aristas siguió de largo hasta llegar a morir a Bocas de Ceniza, desembocadura en el mar Caribe del río Grande de la Magdalena.

Los memes en la mayoría de los casos confundían, pero también nos regalaban pequeñas carcajadas en medio del encierro.




Familiarmente nos estimulábamos para guardar la calma y respetar el confinamiento:
El despojo
Fue una época de acuartelamiento en donde andaba sin afeitar, en pantaloneta y camiseta. Estaba reducido a lo esencial, descubriendo que me despojaba de cosas que no eran de gran utilidad para subsistir. Ordené mi armario de ropa y solo dejé lo estrictamente necesario como 2 mudas de ropa, el resto lo guardé en cajas plásticas. Organicé mi biblioteca, mi discoteca, mi nuevo espacio de trabajo y reduje al máximo el uso y consumo de bienes materiales. Era un nuevo estilo de vida en donde le estaba dando valor a lo verdaderamente importante. Estaba viviendo con solo lo que necesitaba y no iba a la oficina ni a reuniones familiares ni de amigos y la vida continuaba. Localicé esas cosas que hace meses no usaba y que sólo ocupaban espacio y entonces me deshice de ellas. Era una enseñanza que me estaba dejando la pandemia, reduje mi mundo y podía vivir con mucho menos. El orden que le había dado a mis CD musicales me ayudó a poder escuchar la variedad de música que tengo y así, en esta ocasión, al ordenar el resto de las cosas pude apreciar las que verdaderamente eran necesarias y que eran pocas para yo subsistir. Me desprendí de un poco de cosas duplicadas que guardaba ‘por si acaso’. Y aparecieron los ratos para compartir con Mabel Surella y José Carlos. Comenzaron los juegos lúdicos que hacía ratos no nos divertían, por otro lado, los martes y viernes a las 7:30 pm entramos a un grupo de oración virtual dirigido por nuestra amiga Belinda Navarro. El garaje, utilizado como el “cuarto de San Alejo” estaba tan lleno que impedía guardar mi camioneta Captiva. Encontramos muchas cosas mantenidas en el garaje que ocupaban tanto espacio que se realizó una limpieza tal que por fin pude guardar mi camioneta después de muchos años.

La casa se volvió universo, pero después de su ordenamiento y el de las ideas, y sentir que con solo lo necesario se podía vivir, comenzó a sentirse la ausencia del abrazo de la familia, el de los amigos, del encuentro con los compañeros de trabajo mientras nos preparábamos el tinto y se comentaba sobre el juego del Junior. En esos momentos de nostalgia ni me asomaba al balcón para evitar una mala tentación. Pero se promovieron las video llamadas que ayudaron mucho al desahogo del confinamiento:











Cocinar para no rendirse
Para tener ratos de esparcimiento virtuales, con un grupo de amigos de Barranquilla nos inventamos cocinar, cada uno en su casa y conectados por videollamada de WhatsApp. Primero nos preparamos y cocinamos una paella dirigida por el amigo Eduardo Rueda. Nos recomendó comprar un kit de los ingredientes con una paellera pequeña en el hiper almacén Jumbo, solo teníamos que adicionarle el arroz por aparte.



En otra ocasión se propuso preparar un delicioso mote de queso dirigido por mí por ser comida típica de Sincelejo y de la sabana de Sucre. Pero mis amigos no contaban que yo no tenía ni idea de cómo prepararlo entonces le pedí la ayuda a mi primo, el chef Lile Otero. Primero me elaboró una lista de los ingredientes:
- Para 5 personas
- 5 libras de ñame espino o diamante
- 1 1/2 libra de queso costeño duro
- 1 litro de Suero
- 1 libra de cebolla roja
- 2 cabeza de ajo
Y nos recomendó como acompañante:
- Arroz blanco
- Tajadas de plátano maduro
- Costillitas de cerdo
- Aguacate
Mis amigos consideraron que los ingredientes del mote lo mejor era comprarlos allá mismo en Sincelejo, por lo tanto, mi primo Lile Otero armó las siguientes encomiendas:
- Barranquilla, para 3 familias:
- 15 libras ñame espino
- 5 kilos de queso costeño
- 3 litros de suero
- 3 potes de ajonjolí
- Bogotá, 1 familia:
- 5 libras ñame espino
- 1 kilos de queso costeño
- 1 litros de suero
- Medellín, 2 familias:
- 8 libras ñame espino
- 2 kilos de queso costeño
- 2 litros de suero
La logística del mote fue casi más compleja que la pandemia, pero funcionó.
Cocinábamos y conversábamos. Y por un momento, el mundo parecía normal.


Calles vacías
Las calles estaban desoladas y los supermercados con estantes vacíos:




A partir del primer caso positivo en suelo barranquillero, el alcalde Pumarejo creó un equipo interdisciplinario conformado por asesores especialistas en salud, expertos científicos, miembros del gabinete distrital, del sector privado y la comunidad. Amplió laboratorios. La primera tarea: el aumento de pruebas PCR para determinar la enfermedad COVID-19.
Las pruebas PCR se podían hacer en los parques, lo cual se volvió una obsesión. Había reportes diarios de contagios. Se hablaba de modelos matemáticos, de curvas epidemiológicas, de saturación hospitalaria. La ciudad se transformó. Sin embargo, la falta de precauciones y la incredulidad de lo letal del virus hizo que ocurriera cierta cantidad de muertes de gente conocida. Mientras las cifras subían y bajaban, los nombres empezaban a doler.
El viacrucis de Carlos Felipe
A pesar de que hasta el 31 de agosto de 2020 tuvimos 5 meses y 7 días de confinamiento obligatorio decretado por el gobierno nacional, mi amigo Carlos Felipe Fuentes Merlano consiguió el permiso para poder ir a trabajar porque su fábrica producía alimentos. Por la página web del distrito se inscribió y esto lo acreditó para trabajar así que prácticamente su fábrica no paró la producción ni el despacho del vinagre y las esencias. Todos los días laborables salía a las 7:30 am y tomaba el transporte urbano en la avenida Olaya Herrera, a dos cuadras de su casa, se dirigía a la fábrica con la protección del tapabocas y la prudente distancia llevando el dispensador pequeño de alcohol para las manos. En la calle 80 el bus buscaba la Avenida los Estudiantes, carrera 38 y bajaba hasta llegar a la calle 50, se bajaba quedando cerca de Laboratorios Lina. Acostumbraba a almorzar en donde una señora que vendía almuerzos cerca de la fábrica, pero en la pandemia, su hermana Lina le preparaba el almuerzo que se lo llevaba en su portacomida y lo calentaba en el microondas. Se laboraba hasta las 6 pm y cogía el bus de regreso al frente de la fábrica y lo dejaba calle 84 con carrera 47, a media cuadra de su casa, llegando tipo 7 pm. En esos viajes en transporte público o con sus empleados tuvo su contagio el cual confundió en un principio con un simple resfriado. Comenzó con una tos leve y su hermana Lina le mandó hacer un examen en el laboratorio clínico Fals Borda, examen que salió negativo. Como el malestar aumentó, Lina llamó a la secretaria de salud distrital y en casa le tomaron la prueba a Carlos Felipe y a Roberto Alfredo su sobrino. La secretaría no daba los resultados y Carlos Felipe empeoraba. Su tos ya era persistente y lo hacía delante de la familia. La preocupación creció cuando Carlos Felipe se agitaba cuando hablaba y se cansaba. Lina en ocasiones lo encontró sentado en la cama y dormido. Carlos Felipe nunca aceptó que podía estar contagiado de COVID y recurrió al doctor amigo del pueblo de Isabel López, corregimiento de Sabanalarga, quien le recetó un conjuro de hierbas hervidas. Cuando la respiración se hizo pesada y Carlos Felipe no quería ir a un centro asistencial, su hermana Lina lo llevó obligado y de emergencia a la Clínica del Caribe en Barranquilla el domingo 13 de julio del 2020 en horas de la noche. Ella lo vio entrar por sus propios medios y alcanzó a escuchar su potente voz cuando respondía al cuestionario que le hacía el medico en el cubículo de emergencia. Su malestar había comenzado una semana atrás. Lina fue obligada a retirarse por las propias medidas de bioseguridad vigentes a raíz de la epidemia del COVID. Al día siguiente la clínica llamó a Lina y le manifestaron que Carlos Felipe dio positivo en la prueba del COVID, que había empeorado y lo habían pasado a cuidados intensivos. Ahí empezó el viacrucis de Carlos Felipe, los reportes médicos eran montañas rusas emocionales: saturación subiendo, traqueotomía exitosa, leve mejoría, estabilidad frágil.
Reporte Estado de Salud del 25 julio 2020
Ayer finalizó el día con un crudo informe médico sobre la salud de Carlos Felipe: su infección es en el riñón y pasó a la sangre, la infección es ocasionada por el mismo virus, le volvió la fiebre, tiene las defensas bajas, su estado es crítico. Le están suministrando los mejores y adecuados medicamentos. Los invito a no desfallecer y orar con más fuerza.
Reporte Estado de Salud del 30 julio 2020
El informe de Carlos Felipe: continúa recuperándose, la saturación del oxígeno en la sangre va en aumento, esto quiere decir que los pulmones se han ido desinflamando y al respirador le han ido bajando. 🙏🏻🙏🏻🙏🏻 Ayer le hicieron la traqueotomía y le quitaron el tubo porque ya tenía muchos días. Que fue rápido la cirugía de la traqueotomía, fue sin ningún problema, solo 20 minutos La traqueo fue ayer. Por videollamada le mostraron a Carlos Felipe y la máquina del oxígeno.
Lina se pone muy nerviosa cuando recibe los informes, como es natural, y no puede ni hablar, entonces ella enlaza en la videollamada a Mirta, su hermana menor para que ella hable y pregunte. Son esperanzadores estos informes, sigamos unidos en oración.
Reporte Estado de Salud del 4 agosto 2020
La situación de Carlos Felipe sigue estable, la saturación de oxígeno en la sangre se ha mantenido bien, pero sigue pegado al respirador. Está orinando y el nivel de creatinina está bien. La fiebre a disminuido. Cuando hacen la videollamada desde UCI, Lina acostumbra a hablarle a Carlos Felipe, hoy le abrió los ojos mientras le hablaba y espabiló. Dios bendito. Están haciendo efecto nuestras oraciones, continuemos orando.
El 6 de agosto del 2020 muere Carlos Felipe.
La secretaría de salud del distrito dio el resultado a los dos meses cuando ya había fallecido y anunciaban que el resultado era positivo del COVID, ni se imaginan lo que Lina le dijo a la mujer que llamó.






Yo había contactado con Carlos Felipe vía WhatsApp en día 8 de julio 2020 mostrándole un video de un criador de toros bravos que por motivo de pandemia había decidido liquidar su negocio. Ganadería EEUU de Anuar Pastrana y esto me contestó con un mensaje de voz: