El Baile del Recuerdo

Sin alguien me pregunta que porqué se escribió esta historia, contestaré que por nostalgia; por la imposibilidad de revivir nuevamente todos esos acontecimientos que de una u otra manera marcaron el destino de cada uno de sus integrantes en un archiconocido barrio llamado “La Ford” (que tomó su nombre de un gran taller automotriz que había en las cercanías) y en las proyecciones iniciales de una ciudad llamada Sincelejo. La búsqueda del tiempo perdido ha sido una realidad para el autor, con el convencimiento de que nunca lo ha recobrado y de que, a pesar de intentarlo, no se puede revivir la época dorada de su juventud desde cuando Norma de Vega, tres años antes de ser creado el Departamento de Sucre, organizó la amistad de un grupo de muchachos bajo el nombre de “Los Fitoquitos” y que años más tarde culminaría con la formación oficial del “GUN CLUB” juvenil. La finca de William Martínez, el parque infantil de la Ford, el Club Campestre, sus juegos al couclí y los paseos a Tolú, hoy son arquetipos de esa nostalgia y de todo un universo de recuerdos desde cuando Sincelejo, primero con su “Club Sincelejo”, luego con la casa campestre “El Rubí” y más tarde con su Club Rotario, La Selva y el Club Campestre, se constituyó en sinónimo de alegría y despreocupación donde una gama de muchachos, no íntegramente pertenecientes a esta tierra, lo volvieron epicentro de sus primeras experiencias con el mundo. Tal vez no evoca a Sincelejo tanto como a la amistad disgregada, a esa misteriosa ley que une y desune, que construye y destruye, o que mantiene, como les ha sucedido a todos a pesar de sus partidas. Cada uno, de acuerdo con sus virtudes, se ha enrumbado por el camino que el Destino le tenía trazado viniendo a demostrar que, si bien como grupo se construyeron en una sola unidad, individualmente, por el contrario, no son iguales puesto que el mundo, a su manera, los ha tragado a todos y muchas veces contra su voluntad, los ha situado en un camino y en una meta diferente. Con que gusto invertirían el tiempo para no haber crecido jamás y quedarse en la ahora felicidad temporal de esa época; pero una vez más la vida les viene a demostrar que uno valora las cosas muchas veces cuando la hemos perdido y muy a nuestro pesar, debemos seguir viviendo alejados de lo que para nosotros se constituyó en las cosas más bellas y hermosas de la vida. De alguna manera Dios les está enseñando con esto una lección: “que el amor no es patrimonio solo entre los sexos opuestos, sino que es una emoción superior que liga a diversos individuos bajo un solo patrón, un solo impulso, un solo pensamiento…” Esto lo han venido a comprobar ya mayores desde la posición de padre o madre de hogar, cuando han realizado la evaluación de un pasado lleno de magia y nostalgia con un presente realista y feliz pero que a veces  desconoce el valor de la amistad real y sincera, llegando al convencimiento de que pase lo que pase, de alguna manera todos forman parte de una misma familia, tal vez la familia universal del Corazón donde no existe distingo, ni oficios, ni clases sociales, para considerarse hermanos no solo en sus recuerdos, sino en los verdaderos motivos universales del Amor.

No es tarde para reconocerle los méritos a sus madres, sin cuyo concurso y forma de educarlos, no hubieran podido conformarse primero como grupo y luego como club juvenil, ya que, en el total desprendimiento de las unas con las otras, se hizo posible esta fraternal conciliación de caracteres en el paladar degustativo de sus sentimientos.

Gustavo Fuentes Merlano (Barranquilla, 2013)

Libro más CD con exitos de orquesta de la época

Lanzamiento del libro en familia 30 mayo 2016

Lanzamiento del libro en el Gun Club 30 julio 2016

Reunión en el salón del Hotel Malibú

Misa

Cena

Presentación del libro

Mis palabras de Lanzamiento del libro El Baile del Recuerdo

Lugar: Hotel Malibú, Sincelejo

Fecha: 30 de julio 2016

Buenas noches, amigos.

Hoy estoy acompañado por mis hijos: Marcela Carolina, Jose Carlos, Natalia, Felipe y Manuela (mi nieta, la nueva reina de la casa). Y felizmente acompañado también, por la madre de ellos, Mabel.

La primera condición que me pusieron mis hijos fue de que, si me tocaba hablar, hablara como escritor.

No creo que lo pueda hacer.

Comienzo por decirles que el libro tiene una dedicatoria especial para mis padres, ya fallecidos. Con la herencia de la nobleza de mi padre y el buen trato a la redacción de mi madre, me atreví a escribir el libro.

A partir del 20 de enero de 1.980, cuando se iniciaron nuestros afectuosos y cándidos encuentros, noté que además de vivirse con intensa confraternidad, en medio de ellos, nos divertíamos con el relato actuado de nuestras vivencias en la época gloriosa del Gun Club y sus antecedentes.

Y se repetían los encuentros y se repetían las historias y causaban cada vez más alegría.

Entonces decidí escribirlas.

Cuando escribí la estructura del libro organizado por anécdotas y que no estaba seguro si lo podía desarrollar, le comenté de mis nobles intenciones a Gustavo Fuentes, el Yegua. Él se interesó, como escritor que era y leyó el manuscrito, le hizo unas correcciones y le gustó tanto la idea, que me pidió hacerle el prólogo al libro. El prólogo del libro es de Gustavo Fuentes, q.e.p.d.

Esto me dio más motivos para seguir en mi propósito, pero no fue fácil escribir y expresar lo que se contaba coloquialmente en cada encuentro. Trataba de enriquecer cada anécdota, pero era muy difícil adornar la historia e incluir en la narración los gestos y expresiones de mis amigos cuenteros. Terminé organizando la idea por capítulos (antecedentes, primer, segundo y tercer aniversario) y dentro de cada uno de ellos incluí las anécdotas.

Después me dije, que mejor era un relato como una novela, bien hilvanado para que todo el mundo lo entendiera.

Desbaraté el libro y lo organicé como cuento en donde yo era un personaje más de la historia.

Creo que se puso el cuento más difícil de narrar, a pesar de mis investigaciones, libretas, libreticas, agendas, agendas electrónicas, recortes de periódico, revistas que utilicé para enriquecerlo.

En una ocasión estuve donde Belinda Navarro y Jorge Gamarra y se me quedó la Libretica de bolsillo que usaba para mis apuntes literarios. Al día siguiente Jorge Gamarra me llamó y me dijo “aquí encontré una libretica marroncita con un poco de cacorradas, esa debe ser tuya”.

En medio de ese andar, estuve en Bogotá y le comenté a mi amigo Jaime Villadiego de lo que estaba haciendo y ¿no saben ustedes los documentos que me facilitó? Las actas originales de las reuniones del Gun Club que por ser el último secretario se había quedado con el archivo del Gun Club.

Estos documentos con un inmenso valor histórico para mi proyecto me sirvieron para reforzar las anécdotas y he incluido el texto al pie de la letra en el lugar que correspondía.

A pesar de ese nuevo aire que recibió el proyecto de escribir el libro, al poco tiempo se metió en el limbo. En medio de ese limbo en que entró el libro-novela, en una conversación trivial con mi amigo Tomás Bolaño le conté en la encrucijada que me encontraba y le interesó tanto la idea que tomé la decisión de viajar a Medellín, en donde reside, y tomamos todo un puente festivo a revisar el proyecto y después de esta exhaustiva revisión el libro volvió a tener la forma narrativa por anécdotas colocándole a cada una de ellas un título y en donde yo aparezco narrando las anécdotas en primera persona. Gracias Tomás.

El resultado final es una colección de anécdotas que hacen un recorrido desde el inicio de nuestra amistad hasta el tercer aniversario del Gun Club, tratando de incluir costumbres, personajes, juegos, cultura y lenguaje coloquial de la época.

No están todas las anécdotas, pero las que están son un buen recuerdo que simboliza nuestra perenne amistad casi única.

Si hoy nos propusiéramos el reto para organizar un baile con la orquesta La Máxima de Mañungo, con el fin de recolectar fondos, estoy seguro que no fuéramos capaces. Pero hace casi 50 años cuando éramos un puñado de adolescentes unidos por una fuerte amistad y con deseos profundos de cultivarla y afianzarla para llegar juntos a elaborarnos un buen futuro y propender por nuestra ciudad, hace casi 50 años si fuimos capaces de organizar un gran baile, con todos los ingredientes para haber sido un gran baile en donde recolectamos fondos para comprar implementos deportivos, patrocinar sancochos y patrocinar el baile del 18 de enero de 1969. Por ese memorable recuerdo, el nombre del libro que lanzamos hoy se llama EL BAILE DEL RECUERDO.

Dentro de las grandes preocupaciones con este libro es que si lo escrito estuvo bien plasmado como para que lo entienda una persona que no vivió con nosotros esos bellos momentos. A finales de mayo de este año 2016 le di a mi tío Pedro Gutiérrez de la Cruz el libro para que lo leyera y mi sorpresa al recibir al día siguiente un correo electrónico con el siguiente comentario:

“¡¡EXCELENTE JIMMY!!

Anoche mismo lo pude saborear de un tirón, hasta casi la mitad del texto.

Para mí, si logro leer las cinco primeras páginas, sin dormirme, el libro es bueno, y si llego, como en este caso, hasta casi un 50% de las 349, es excelente.

Bien escrito, exquisita textura de las ideas y un agradable manejo del vocabulario. Pudiera parecer un cuento, pero no lo es; es un anecdotario de alta fidelidad histórica, que interesa a todos; basta simplemente transportar los nombres y las localidades para sentirlo como propio y gozarlo. Los adornos literarios que anexas a cada recuerdo son estupendos. Frases como:

“cuando (el barrio) perdió su silencio y soledad apaciguadora, extrañando sus moradores la brisa que pasaba corriendo y el sol que caminaba despacio por ese callejón angosto y sin salida” o

“cuando Mercedes Aguirre se paseaba y los rayos del sol acariciaban sutilmente su cara enrojecida”,

Le dan frescura al texto costumbrista bien llevado. La clásica y virtuosa mamadera de gallo, propia -como dicen- de los seres inteligentes, y muy característica de tu estirpe genética, te sirven “para comprender que detrás de sueños y de ilusiones, también existen un mundo divertido y real”.

Éxitos Jaime, continuaré gozando de este estupendo Baile del Recuerdo, y lo seguiré comentando.”

El libro tiene dos detalles que serán corregidos para la próxima edición: un gazapo geográfico, que tendrá un premio a quien lo descubra y la biografía está incompleta por un error tipográfico.

Mis amigos, mi intención fue noble y solo quise hacerle un homenaje a esta linda amistad que ha perdurado por siempre y espero no dejar inconforme a nadie, al contrario, el Gun Club da para otros libros.

Muchas gracias por compartir este momento conmigo.

¡Viva el Gun Club!

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