San Marcos

A mediados del año 1983 habíamos creado un grupo de jugadores de dominó. Eduardo Rueda, Antonio Jaller, Fuad Muvdi y yo. Esporádicamente Alfredo Blanco y cualquier otro amigo ocasional nos acompañaba. Para hacer más divertido el juego nos rotábamos el sitio de juego en nuestras casas y lo acompañábamos con buena picada y algo de licor.

También realizábamos paseos para hacer más divertido el juego. Varios paseos fueron a Minca (corregimiento del distrito de Santa Marta, en el departamento del Magdalena). Allí en las estribaciones de la Sierra Nevada , a unos 15 km de Santa Marta está la ecológica Minca en donde el doctor Fuad Muvdi tenía su casa campo que aprovechábamos para ir de paseo.

Casa Minca, Jaime, Salua y Eduardo
Paseo Minca: Fernando, Mariela, Mabel, Salua y Eduardo
Fuad Muvdi

Para ese entonces, Eduardo Rueda estaba casado con Salua Muvdi, quien había sido criada por su tío Fuad Muvdi. Toño Jaller, de los dueños de la agencia de viajes Turismo Jaller en Barranquilla, médico dermatólogo de profesión y oriundo de San Marcos (Sucre), tierra de Juan Piña. El padre de Toño Jaller, hacendado prominente de la región, conservaba su finca y la casa familiar por lo cual nos propuso un paseo a San Marcos para conocer sus humedales y jugar dominó. Era agosto de 1983. En medio del largo y extenuandte viaje hicimos una parada en Sahagún (Córdoba) para desayunar.

Desayuno en el restaurante La Bonga en Sahagún: Fuad Muvdi, Mabel Calderón, Toño Jaller, Salua Muvdi, Eduardo Rueda

Antes de llegar a nuestro destino, Toño Jaller se detuvo y nos arrimamos a una cerca de alambre de púas que tenía un cartel “Árbol Guacarí” y a la distancia se observaba una majestuosidad vegetal que superaba los 30 metros de altura con 82 de diámetro. Hoy en día se le reconoce como el Árbol de la Moneda de $500, porque hay la apreciación de que este hermoso e imponente árbol es el que aparece en una cara de la moneda de a $500.

¡Por fin! Después del extenso recorrido desde Barranquilla llegamos a San Marcos, un pueblo en el suroeste del departamento de Sucre, entre el río San Jorge y ciénagas, conocido como «La Perla del San Jorge». A pesar de la alta temperatura y la sofocación, decidimos hacer un recorrido por sus calles hasta llegar a la iglesia para pedir 3 deseos.

En la noche rematamos en una mesa de fritos degustando una variedad de alimentos autóctonos.

Mesa de fritos, carimañolas, empanadas, arepas de viento: Mabel Calderón, Eduardo Rueda, Toño Jaller, Salua Muvdi, Fuad Muvdi

Nos fuimos a casa y después de un partido de dominó, armamos el sitio de dormida y nos peleamos acostarnos en hamacas en el kiosco del patio interno de la grandiosa casa. Noche fresca y apacible que se interrumpió cuando el cuidandero de la casa, un boga de casi 2 metros de alto, comenzó a bañarse al filo de las 4 de la madrugada, totalmente en cueros como lo acostumbraba a hacer diariamente, pero esta vez no tuvo en cuenta que los visitantes dormíamos plácidamente en el kiosco. El baño era con totuma y en el propio patio interno de la casa, a un costado del kiosco. Por supuesto que el estropicio de cada totumada de agua y el canto de vaquería del cuidandero nos despertó. Al terminar su baño y secarse con sus propias manos deslizándoselas por todo su cuerpo regresó a su habitación pasando por todo el frente del kiosco con su tronco de máquina eréctil apagada, pero con respetable tamaño bamboleándosele de un lado a otro. Al día siguiente comentando el hecho entre risotadas y burlas, Salua Muvdi dijo haber visto a Mabel Calderón que en medio de la oscuridad observaba al boga en su pausado recorrido de regreso a su habitación, se levantó de la hamaca, se despojó de la sábana, se dirigió adonde su marido, fue a mi hamaca, me destapó y me hizo una mofa burlándose de mi miembro que ante semejante padrote lo mío era espantosamente ridículo.

Fue tan grotesca la batallada durante un largo tiempo que no me quedó otra que defenderme diciéndole a Salua Muvdi:

“Bueno, a la larga no es lo grande lo que atora, si no lo chiquito mal tragado”.

“¿Cómo así?” Me increpó Salua Muvdi.

Yo, enseguida le respondí: “tú qué harías con una panela metida en la boca? ¡Nada! En cambio, con un confite te lo puedes echar pa la izquierda, pa la derecha, puedes jugar y divertirte con él…y ojo si se te va por el galillo viejo, te puedes atorá”.

Durante el desayuno, continuaba la molestadera por el episodio del cuidandero

Y así nos fuimos de paseo a la finca, accediendo al río San Jorge después de atravesar una inmensa ciénaga, observando la naturaleza y las aves silvestres.

Con el arma al cinto y ojo con la garrafa de aguardiente que se cae a la ciénaga

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