Dolcey Gutiérrez conoce a Victor Moreno en el año 1963 en una parranda vallenata durante las fiestas patronales del municipio de Pivijay (Magdalena), en donde él era invitado y Victor Moreno músico del conjunto de Aníbal Velásquez. Allí Dolcey Gutiérrez estrena su canción Cantinero sirva trago en casa de Republicano Herrera, uno de los gamonales del pueblo. Y la presentó con el conjunto de Aníbal Velásquez.
Un mes después de esa parranda en Pivijay, Victor Moreno junto con Comecuero (Carlos García Perdomo) y Jaime López, músicos de Aníbal Velásquez, se presentaron a la casa de Dolcey Gutiérrez y lo llevaron a Sonolux Barranquilla para que hiciera la demostración de su canción. La canción gustó tanto a Sonolux que la grabaron enseguida.
La foto que se muestra enseguida fue tomada en 1963 después de grabar exitosamente la canción Cantinero sirva trago en Sonolux. De pie, aparecen en el orden de izquierda a derecha: Comecuero (caja), Juan Lobo (conga), Jaime López (guacharaca) y Víctor Moreno (cencerro). Sentado en el centro, Dolcey Gutiérrez con el acordeón prestado a Aníbal Velásquez para la grabación.

Fue fundamental la participación de Víctor Moreno en la grabación de la canción Cantinero sirva trago cuando al comienzo toca el cencerro como una campanita “tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui tiqui” de una manera rítmica y sabrosa.
Desde ese entonces, Víctor Moreno trabajó con Dolcey Gutiérrez por 15 años. Era compositor y le dio la canción la Gallina de Ramona, a ritmo de paseaito, y a comienzos de la década del 1970 la grabó en Discos Tropical, pero solo pegó a nivel de pueblos.
Después que dejó de pertenecer al conjunto de Dolcey Gutiérrez, Víctor Moreno se pasó al conjunto de Juancho Polo Valencia quien le grabó la misma canción en el álbum Caminando viene, pero con el nombre Shio Shio, onomatopeya para espantar a la gallina.
Un tiempo después Diomedes Díaz y Juancho Rois grabaron e inmortalizaron a Shio Shio, que comúnmente la gente lo conoce con el nombre de espántame la gallina.
Victor Moreno era de profesión peluquero, actividad que alternaba con la música. A comienzos de la década del 1970, Dolcey Gutiérrez montó una peluquería al lado del teatro Colón donde el jefe de los cinco peluqueros que trabajaban era Víctor Moreno que todavía para esa época también trabajaba en su conjunto.
Víctor Moreno era un hombre de chanzas, sobre todo con los pelaos. Era muy chistoso y jovial. En una ocasión Dolcey Gutiérrez llevó a la peluquería a su hermano José del Carmen y a su sobrino Ramiro Enrique Salgado Gutérrez quien estudiaba medicina en la Universidad de Cartagena y se lo presentó como un sobrino médico.
- ¿Ah eres médico?
- Sí – contestó tímidamente el sobrino médico.
- Oiga a propósito, aprovechando que usted es médico, yo quiero consultarle pues tengo una bola aquí en el cachete derecho y está dura – entonces internamente la lengua la puso en el cachete de tal forma que se notaba la bola.
- Le pido doctor Salgado que me la toque para ver qué puede ser – le dijo Víctor Moreno acercándole la cara del lado derecho al doctor.
El doctor Salgado lo complace y con la intención de examinarlo, se le acerca y trata de tocarle la inflamación y cuando ya estaba llegando con el dedo índice, Víctor Moreno cogió y abrió la boca y le mordió el dedo en forma sorpresiva y rápida. El doctor Salgado asustado tuvo que sacar la mano rápidamente y eso fue motivo de risa por la payasada de Víctor Moreno.
Era famoso por esas chanzas que siempre le hacía a los pelaos. Lo otro era la habilidad de modificar su voz y crear la ilusión auditiva de que la voz provenía de una persona lejana. Era todo un ventrílocuo. Primero preguntaba el nombre del visitante. Luego con una voz gutural levemente aguda lo llamaba y sonaba como que de verdad una persona lo estaba llamando desde lejos. La persona que estaba oyendo que lo llamaban por su nombre, comenzaba a mirar lejos para saber de dónde lo estaban llamando y cuando no descubría, llegaba un momento en que algunos decían “carajo yo como que me estoy volviendo loco porque me están llamando y no hay nadie”.
Trabajando en la peluquería y en el conjunto de Dolcey Gutiérrez, Víctor Moreno fue convencido por el acordeonero, cantante y compositor Juancho Polo Valencia para que lo acompañara en su conjunto tocando la guacharaca.
En poco tiempo se convirtió en su guacharaquero, compadre, amigo, consejero y compañero de correduría. Hasta desempeñó el oficio de su representante. Lo llevó prácticamente a las fuerzas a la ciudad de Barranquilla para que hiciera su primera grabación.
Juancho Polo se puso de moda con esas grabaciones y de paso hizo popular a Víctor Moreno porque fue nombrado en muchas canciones con el saludo “!!óyelo, Víctor Moreno!!”. Fue compositor de varias canciones que aparecieron en esas grabaciones como Shio Shio, Angélica María.
Se convirtió en su mánager porque era la persona a quien Juancho Polo obedecía porque no le paraba bolas ni obedecía a ninguno, sino a Víctor Moreno quien se acostumbró a manejarlo como si fuera su empresario, a hacerlo cumplir los compromisos porque Juancho Polo era un beodo consuetudinario, tomaba todos los días, sin embargo, a Dolcey Gutiérrez le hizo dos malas jugadas cuando lo contrató para alternar con él en unos bailes que montaba y quedó mal por no asistir irresponsablemente por sus borracheras.
Cuando Alejo Durán se hizo famoso con la canción Alicia adorada, con la que ganó el primer Festival Vallenato en 1969, todo el mundo creía que era de su autoría. Hasta que Juancho Polo comenzó a protestar por ser el verdadero autor, inspirado por la muerte de Alicia, su primera mujer, con quien no tuvo hijos. Curiosamente, pasado un tiempo, se casó de nuevo con otra Alicia con quien tuvo dos hijos.
Estando con Víctor Moreno, Juancho Polo hubiera podido haber sido rey vallenato. Todo el público estaba a favor de él en sus presentaciones en el concurso. Pero resulta que se emborrachó y el día de la final no se presentó. Si se presenta, hubiera sido un rey vallenato, pero su irresponsabilidad por estar tomando a diestra y siniestra hizo que no fuera así.
Víctor Moreno hizo que Juancho Polo usara sombrero a medio lado tapándose una oreja. Esa oreja no la tenía porque se la arrancó de un mordisco una persona que peleó con él en una de sus borracheras. Tampoco gustaba de los odontólogos, quedó sin dientes, por eso la canción de “Juancho Polo Valencia, no tiene dientes ni tiene muelas”. Pero no solamente no tenía dientes ni muelas, sino que no estudió, no tuvo grado de escuela, pero al cantar, eso sí, era la ciencia.
Víctor Moreno murió ciego en el barrio San Isidro de Barranquilla, al final de la década de 1990.