CANTINERO SIRVA TRAGO

Antecedentes

El recorrido de colegios de Dolcey Gutiérrez es diverso. Después de estudiar sus primeras letras y números en Nervití (Bolívar), su pueblo natal, en donde el señor Leonte Amador pasó a estudiar al colegio Liceo José Ignacio López de Sincelejo (Sucre) en donde vivía su hermana Hilda Rosa, casada con Olegario Enrique Salgado Martínez. En ese colegio cursó los grados primero y segundo de primaria.

Luego pasó como estudiante interno al colegio Liceo Bolívar, también en Sincelejo, en donde cursó cuarto y quinto de primaria. En ambos colegios estuvo con su hermano Rafael Antonio. El paso por el Liceo Bolívar tuvo sus inconvenientes, primero, por su indisciplina en los dormitorios le pusieron matrícula condicional cuando ascendió al quinto grado. No obstante, estando en esa condición comenzó a construir un túnel debajo de la verja de láminas metálicas onduladas que delimitaba al colegio en el fondo del campo de futbol.

Demoró tres días yendo por las noches a excavar un hueco por donde pudiera salir a la libertad y después de cada jornada ingeniosamente lo tapaba con un pedazo de grama que había arrancado del campo de fútbol. Cuando el hueco dio a la calle, aprovechaba el descanso del mediodía y se arrastraba como una iguana por el orificio pasando primero las piernas y cuando salía, iba a la tienda que estaba al lado del colegio y compraba una gaseosa y un cigarrillo Kent con los billeticos de $50 que le daba su cuñado Olegario Enrique.

De Sincelejo pasó al colegio Daza Dongón de Bogotá. Su hermana Gutie estudiaba en Bogotá bacteriología y después se cambió a idiomas . Ya Gutie estaba ennoviada con Rafael Bacci quien estudiaba medicina en la Universidad Javeriana y también vivían en Bogotá su hermano Mingo Bacci y su hermana Luddy Bacci casada con Pedro Martin. Mingo Bacci lo iba a buscar al colegio los fines de semana y lo sacaba a pasear y luego lo llevaba al apartamento de Pedro Martín y Luddy Bacci, quienes sirvieron de acudientes de Dolcey Gutiérrez ante el colegio.

Dolcey Gutiérrez con dos amigos costeños en Bogotá en 1960. Foto tomada por Mingo Bacci

De Bogotá pasó a Cartagena al colegio Fernández Baena en donde cursó los grados primero y segundo de bachillerato. Su vena artística comenzó a relucir en este colegio con base a las experiencias vividas con Lucho de las Salas y otros amigos de su natal Nervití cuando armaban la canciones de recocha en noches de jolgorio. En el colegio Fernández Baena armó su conjunto musical con Alfredo de Núbila, Guinovart, Bornacelli y con Adolfo Pacheco que iba dos grados por encima.

De Cartagena pasó a Barranquilla al colegio Biffi en donde cursó los grados tercero y cuarto de bachillerato. Para este período vivió donde su prima Ida Piña, casada con el escocés Gerald Crombie, quienes vivían frente al colegio Biffi. La música seguía siendo su afición favorita y se presentaba en todas las semanas culturales del colegio. Pero volvió a caer en la indisciplina y no lo volvieron a recibir en el colegio.

Hasta ese momento llego la paciencia de Rafael, su padre, quien le dijo que si seguía con lo de la música iba a terminar como todos los músicos de acordeón de parranda en parranda tomando ron. Como no desistió en dejar la música, le quitó todo el apoyo. Su madre Sixta, a escondidas le consiguió posada donde su comadre Elsy, del mismo pueblo de Nervití, quien vivía en Barranquilla con su esposo el Mono Barrios y su única hija Cecilia y, además, lo matriculó en el colegio Americano para que cursara sus últimos año escolares. Su madre también le compró una bicicleta para que fuera al colegio que quedaba a varias cuadras de la residencia. En este colegio cursó los grados quinto y sexto.

Para la época en que Dolcey Gutiérrez cursaba el sexto grado de bachillerato en el colegio Americano de Barranquilla, tenía unas amigas, las hermanas Hernández, quienes lo invitaron a ir a unas fiestas fundacionales en el municipio de Pivijay (Magdalena) que se celebran a finales de mayo de cada año en honor a San Fernando Rey. El nombre del pueblo se debe a que cuando fue fundado se encontraban un gran número de árboles llamados Pivijay.

En un principio a Dolcey Gutiérrez no le pareció buena la idea de ir a ese pueblo desconocido. Pero en el marco de la festividad central había actos religiosos, desfiles, y parrandas musicales con los artistas Luis Enrique Martínez, Abel Antonio Villa, Andrés Lander y Aníbal Velásquez. Enseguida aceptó la invitación y, además, iban unos amigos del colegio Fernández Baena, entre ellos Bornacelli.

La invitación era realmente de las mellas Herrera, oriundas de Pivijay. Carmen, médica, y Ana, abogada, que eran muy amigas de las hermanas Hernández. Dolcey Gutiérrez conoció a las mellas Herrera en esas fiestas patronales de Pivijay, hijas de Republicano Herrera, quien era uno de los gamonales del pueblo y dueño de la Hacienda Los Campanales. La gran parranda vallenata fue en la casa de las mellas Herrera, en donde participaron todos esos grandes conjuntos musicales de la región.

Aníbal Velásquez era el ídolo de Dolcey Gutiérrez, y sabía interpretar sus canciones como Guaracha en España, Alicia la flaca, entre otras. El ambiente de la parranda se prestó para que se conociera con los integrantes del conjunto de Aníbal Velásquez y les dijo que sabía tocar el acordeón. Después que terminó la tanda musical, los músicos le dijeron

  • Ey, ese pelao sabe tocar el acordeón, pa que lo dejes tocar.

Entonces le pidió permiso para interpretar una canción como para lucirse ante la familia de las mellas Herrera. Aníbal Velásquez le prestó el acordeón y el conjunto. En ese momento decidió no interpretar canciones de Aníbal Velásquez, sino presentar una composición propia, Cantinero sirva trago. La actuación y ejecución de acordeón fue magistral, arrancó aplausos y tuvo acogida en los invitados tanto así que se la hicieron repetir.

Tan buena fue que Aníbal Velásquez le dijo:

  • Ey pelao dame esa canción pa grabártela.
  • No porque yo tengo deseos de grabar personalmente mi canción- les dijo a Aníbal Velásquez y a los músicos.

Un tiempo después la mella Carmen Herrera se ennovió con Dolcey Gutiérrez y Republicano Herrera los quiso casar un 25 de junio.

Grabación

Estando en sexto de bachillerato en el año 1963, Cecilia le toca la puerta de su cuarto y le dice:

  • Dol te están buscando en la puerta unos señores

Un mes después de las fiestas de Pivijay se presentaron a su casa los músicos Víctor Moreno, Comecuero (Carlos García Perdomo) y Jaime López, del conjunto de Aníbal Velásquez y le dijeron que habían hablado con el gerente de Sonolux de Barranquilla para que le hiciera una demostración de la canción Cantinero sirva trago.

Sin pensarlo dos veces se alistó a la velocidad de un militar y se enrumbaron hacia la calle Felicidad con Olaya Herrera, cerca del puente, en donde quedaban los estudios de Sonolux. Allí conoció al señor Jaramillo que fungía las veces de gerente, ingeniero de sonido, director musical y todero de ese estudio de grabación musical. Siendo las 9 a.m. le hizo la demostración con 3 músicos de Aníbal Velásquez, quienes le consiguieron que le prestara un acordeón, y la demostración fue tan buena que dijo:

  • ¿Lo podemos grabar enseguida? -dijo Jaramillo
  • Bueno sí – respondió tímidamente
  • ¿Cuánto vas a cobrar? -dijo Jaramillo
  • ¿Ah y por eso pagan?

Con la poca plata que le dieron se compró una botella de aguardiente. Cuando se dio la orden de grabarla, tuvieron que conseguir otros músicos para completar la nómina. El primero fue Justo Velásquez quien tocaba el contrabajo en la orquesta de Pacho Galán, luego Rosendo Martínez el del trombón de vara quien tocaba con Los Corraleros de Majagual y además los músicos de Aníbal Velásquez, Comecuero en la caja y Jaime Lopez en la guacharaca, celebre por haber grabado con Alejo Durán el paseo vallenato la Cachucha bacana en su honor, Víctor Moreno que tocó el cencerro y la conga la tocó Juan Lobo.

De pies: Victor Moreno, Jaime López, Juan Lobo y Comecuero. Sentado: Dolcey Gutiérrez

Fueron seis horas grabando. Repitieron tantas veces la canción por equivocaciones. Tomaron tragos de aguardiente durante la grabación aprovechando los pequeños descansos entre cada interpretación, Al final, cuando por fin quedó lista la guaracha Cantinero sirva trago ya estaban en tres quince, y todo concluyó con unas improvisaciones magistrales de Rosendo Martínez con su trombón de vara acompañado del vacile, la espontaneidad y la gracia al decir “a mí que me den un tinto pero que me lo den con pitillo ah”.

El señor Jaramillo preguntó si Dolcey Gutiérrez tenía otra canción para el respaldo del disco de acetato. En el aula de clases Dolcey Gutiérrez tarareaba una canción que se había inventado para pasar el tiempo y apoyado en el pupitre lo tamboreaba para acompañar la melodía que era a ritmo de mambo loco, que ya Anibal Velásquez había explorado y como Dolcey Gutiérrez era su seguidor, imitaba ese ritmo. Esa canción huesera que cantaba él solo y a capela le puso el nombre de Curruchando y les dijo “este es el respaldo” y fue otra guaracha que marcó época. Siendo las 7 de la noche terminaron la grabación, cerrando con broche de oro con una animación inventada de Comecuero y Dolcey Gutiérrez cuando dicen al final “Vente a currucho mamá” a lo que Comecuero respondió “ayayay”.

Al día siguiente el señor Jaramillo envió la cinta a Medellín, en donde estaba la sede principal de Sonolux. En 15 días se hizo la prensa en acetatos de 78 revoluciones. Esta canción lo catapultó que hasta fue entrevistado por El Heraldo con el título Cantinero sirva trago sirve trago nacionales. Además del éxito musical de estas dos canciones que lanzaron al estrellato musical a Dolcey Gutiérrez, contribuyó al éxito, el hecho de que coincidió que Anibal Velásquez viajó a Venezuela y Comecuero y Jaime López se quedaron con Dolcey Gutiérrez.

Fiestas del 11 de noviembre en Cartagena

Cuando llevaba dos exámenes finales de sexto de bachillerato en el año 1963, Cecilia le toca la puerta de su cuarto donde estaba estudiando y le dice:

  • Dol te están buscando en la puerta unos señores

Se presentaron a su casa unos empresarios representantes de la Cervecería Águila:

  • Venimos para contratarlo por tres días para las fiestas de Cartagena-dijeron los empresarios.
  • ¿Cómo así?
  • Usted no es Dolcey Gutiérrez el de Cantinero sirva trago-dijeron los empresarios.
  • Si, soy yo, pero yo no tengo conjunto ni acordeón.

Le tocó hacer la vuelta con los músicos que había grabado la exitosa canción y viajaron a Cartagena donde celebraban las Fiestas de Independencia con eventos culturales y populares como desfiles en carrozas y comparsas de disfraces tradicionales, actos cívicos y el Reinado Nacional de Belleza.

El 11 de noviembre de 1811 se firmó el Acta de Independencia Absoluta de España siendo la primera provincia de Colombia en romper los lazos con la Corona española, por eso se conmemoraba el Día de la Independencia de la ciudad.

Cada reina concursante representaba a un departamento y acostumbraba a llegar en avión con su comitiva. A Dolcey Gutiérrez y su conjunto lo ubicaron cerca de la pista de aterrizaje del Aeropuerto Rafael Núñez para darles la bienvenida y en medio del bullicio, los aplausos, el baile y el calor reinante interpretaban Cantinero sirva trago o Curruchando.

Después de recibir a todas las candidatas al reinado, los ubicaron en una tarima cerca de la puerta del reloj e interpretaron el éxito Cantinero sirva trago.

Primera acordeón

Dolcey Gutiérrez acostumbraba a ir al barrio Montecristo de Barranquilla adonde el señor Guzmán, del Guamo (Bolívar), quien tenía una gran tienda. Allí armaba sus parrandas incluyendo a su primo Pellito Gutiérrez, quien tenía una carnicería a unas dos cuadras de la tienda.

Cuando Dolcey Gutiérrez se vuelve exitoso con la canción Cantinero sirva trago y fue al barrio Montecristoa celebrar con el señor Guzmán quien quiso festejarlo con una gran parranda, pero como no había acordeón fueron adonde José María Peñaranda para que les alquilara un acordeón. El valor del alquiler les pareció muy costoso a lo que el señor Guzmán le dijo a Peñaranda:

  • ¿Y por cuánto la vendes?
  • Por tanto-respondió
  • Listo, aquí tienes la plata-y Guzmán se la compró

Esa fue la primera acordeón que tuvo Dolcey Gutiérrez.

Primera canción

Desde entonces no ha dejado de cantar Cantinero sirva trago de primero en cuanto bazar le toque animar:

  • Es mi canción insigne, fue la primera que grabé y la primera que pegué y no sólo es un referente de mi repertorio sino del folklore costeño-dice orgulloso de una de las guarachas más alegres, cadenciosas y representativas de nuestra región.

Desde su aparición no ha dejado de sonar en la radio y a Cantinero sirva trago le han hecho 30 versiones y recibe regalías por concepto de esas versiones incluidas las de Cheo Garcia con Billos Caracas Boys, la de Wilfrido Vargas, la de Joe Arroyo y por supuesto la de Dolcey Gutiérrez.

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