CINTURÓN DE SEGURIDAD

Rafa Toño, mi tío y héroe de historietas de niño, estaba enfermo.

Rafa Toño almorzando en mi casa

Ya había perdido la fuerza de su juventud cuando en Sincelejo nos entretenía con cuentos en donde él era un potente protagonista convirtiéndose en el héroe de carne y hueso de mi hermano Ramiro Enrique y mío.

Mis tíos Rafa Toño y Dolcey en Sincelejo

Nosotros éramos unos incipientes lectores de historietas en los cuadernillos de Tarzán, Supermán y Batman.

En las noches, más oscuras que de costumbre por la falta de fluido eléctrico en Sincelejo, comenzaban sus historietas de héroe presente. Siempre comenzaba refiriendo cuentos como si fueran de Tarzán en medio de la selva de Nervití (Bolívar), su pueblo natal, porque se enfrentaba a un gorila del cual no se dejaba porque siempre le sacaba el cuerpo y ahí se aprovechaba para darle su golpetazo, táctica que usó en lucha libre contra el pariente Julio Cova en Nervití cuando estaba perdido en una confrontación, haciéndole el quite como Tarzán logrando que quien cayera al suelo boca bajo fuera Julio “Mayeye”. Para nosotros ya Tarzán no era un personaje ficticio si no real encarnado en Rafa Toño. “El hombre mono” personificado por Rafa Toño tenía grandes habilidades físicas, con una agilidad de animal salvaje capaz de enfrentarse a cualquiera, pero había momentos en donde flaqueaba y su vida peligraba, sin embargo de repente comenzaba a tener super poderes para superar las adversidades. Pasaba rápidamente a ser de otro planeta desarrollando habilidades sobrehumanas con lo cual se protegía y a todos sus amigos también. En sus historietas comenzaba a comportarse como Supermán y a pesar de ser fuerte, había momentos que los malhechores lo acorralaban y en ese momento que se sentía perdido como si le hubieran mostrado la Kryptonita para debilitarlo, entonces se recuperaba y se devolvía y le propinaba al enemigo un fuerte golpe por debajero el cual lo representaba con un lanzamiento de su brazo derecho pegándole un puñetazo de abajo hacia arriba directo al mentón. Ese golpe por debajero era lo máximo, pero ahora mi héroe estaba enfermo con una hernia y una diverticulitis, se tenía que operar y yo lo acompañaba a las citas médicas.

En esta ocación el perofesor José, mi tío pichón, me acompaño a llevar a su hermano Rafa Toño a la cita médica.

A las 5:50 am del 5 de julio de 2017, le escribí al profesor José “a las 6 paso por ti”. Me respondió “ya yo estoy listo”. Lo recogí en su apartamento frente al parque Venezuela de Barranquilla, para llevar a Rafa Toño a su examen médico de ese día. A las 6:03 am llegué y el profesor José bajó en volandas terminándose de alistar y con la correa sin poner, enrollada en el cuello y así se embarcó.

El profesor José montándose a mi carro

Fuimos al barrio La Pradera recogimos a Rafa Toño en su casa quien salió con 10 minutos de retraso, lo llevamos a la Clínica Centro de la calle 40 carrera 41. Hora y quince minutos después, dejé al profesor José en donde lo había recogido. Noté que tuvo dificultad al bajarse porque no podía quitarse el cinturón de seguridad.

  • ¿Esto por qué está tan flojo?, me lo quito, pero sigo amarrado – me decía

Pero imagínense que, todavía tenía su correa al cuello y la confundía con el cinturón de seguridad.

El profesor José burlándose de sí mismo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *